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VIENTOS DE CAMBIO

TIENDE SIEMPRE HACIA LA ALTURA

No dejes apagar el entusiasmo,

virtud tan valiosa como necesaria;

trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura.

RUBÉN DARÍO (1867-1916)


Captar y aceptar la tarea que la vida nos encarga supone saber adaptarse a los cambios de la vida, sobre todo cuando pensamos que tenemos una vida estable, construida y encarrilada y, de pronto, nuestra existencia parece dar un golpe de timón y esa seguridad desaparece o se tambalea un instante. Por ejemplo, en el momento en el que nuestro puesto de trabajo deja de ser seguro, o cuando es necesario introducir cambios para que la organización crezca.

Ante estos casos, la buena reacción consiste en incluir en nuestra vida las nuevas tareas. Comienza entonces la aventura de acometer esa nueva situación con serenidad. Saber entonces reorganizar la propia vida para dedicarnos a cumplir la tarea que se nos plantea en el encuentro con la realidad.


Cuando nos enfrentamos a nuevos desafíos y misiones, debemos asumirlas, sabiendo llevar las riendas en las diferentes situaciones de la vida, pero sin dejar de afrontar la verdad de las cosas.

Como consultor en gestión organizacional, la mejor parte de mi trabajo es ver como las empresas y organizaciones, sortean los "Vientos de Cambio", esto me hacer recordar aquella frase que dice: "Cuando hay Vientos de Cambios, hay quienes construyen chozas y se resguardan y, hay quienes construyen molinos y se hacen ricos".


A nivel empresa, para sortear dichos "Vientos de Cambio" hay que tener el temple y la disciplina para mantenernos firmes y siempre hacia adelante, recordando que el 80% de los problemas organizacionales tienen su origen en el factor humano.

El proceso de Mentoring organizacional, implica el principio de que, para cambiar al mundo, hay que cambiar la forma de ser de las personas.

O como decía Leon Tolstoy: “Todo el mundo piensa en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo”


En base a mi experiencia, he podido constatar que uno los principales problemas organizacionales son las falsedades y mentiras que se difunden y que, al afectar el clima laboral, se ve una afectación directa en la rentabilidad de la empresa.


Desde la antigüedad, la mayoría de las religiones condenan el levantamiento de falsos testimonios y la mentira; la razón va más allá de aspectos religiosos, tiene que ver con la salud mental de las personas, ya que quienes practican la falsedad y la mentira, tienden a sufrir “disociación de la personalidad”.



LA BANALIDAD DEL MAL

Hannah Arendt acuñó la expresión «banalidad del mal» para expresar que algunos individuos actúan dentro de las reglas del sistema al que pertenecen sin reflexionar sobre sus actos.

No se preocupan por las consecuencias de sus actos, solo por el cumplimiento de las órdenes, siendo esto el fundamento de la “disociación de la personalidad”, en donde el individuo, pierde la capacidad de reconocer entre el bien y el mal.