EL DESPERTAR DEL HOMBRE EN EL SIGLO XXI

Actualizado: nov 15


Después de las secuelas qué nos dejaron la primera y la segunda guerra mundial, así como la Guerra Fría entre Estados Unidos y la ex Unión soviética, los ciudadanos del Mundo de ese tiempo, se enfrentaron a una nueva ola de cambios en un entorno, que desde que el Homo Sapiens-Sapiens apareció en la Tierra, se ha caracterizado por la incertidumbre.

Todo comenzó con un par de leves mensajes que entre líneas nos pronosticaban cambios futuros, uno de tipo socio político, representado por el asesinato de John F Kennedy el 22 de noviembre de 1963, dando fin a la era de prosperidad de los Estados Unidos de Norteamérica llamada por muchos la “Nueva Camelot” (la capital fantástica del reino de Arturo y un símbolo del mundo arturiano de paz y prosperidad).



Y el otro cambio, de tipo tecnológico, ocurrido el 20 de julio de 1969 con la llegada del hombre a la Luna.

Esos dos acontecimientos marcaron la ruta de vida que la raza humana, representada en gran parte por EUA y La Ex Unión Soviética (URSS) seguirían a un destino sin retorno, llevándonos 20 años después de la llegada del hombre a la luna, al 9 de noviembre de 1989, fecha de la caída del Muro de Berlín, quedando así liberado el paso en Berlín entre los sectores controlados por la República Democrática de Alemania y la República Federal de Alemania. Ello fue un acontecimiento trascendente en la historia mundial que marcó el fin de la Cortina de Hierro.

Cuatro meses después de la caída del Muro de Berlín, inició la disolución de la Unión Soviética (URSS), que significó la desintegración de las estructuras políticas federales y el gobierno central de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que culminó con la independencia de las quince Repúblicas de la Unión Soviética entre el 11 de marzo de 1990 y el 25 de diciembre de 1991.

Pasarían diez años después de que inició la disolución de la URSS, para que la humanidad enfrentara el primer parteaguas del siglo XXI: Los atentados del 11 de septiembre de 2001, constituidos por una serie de cuatro actos terroristas suicidas cometidos la mañana del martes 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos por la red yihadista Al Qaeda que, mediante el secuestro de aviones comerciales para ser impactados contra diversos objetivos, causaron la muerte de 2,996 personas, incluidos los diecinueve terroristas, la desaparición de veinticuatro víctimas, y más de seis mil heridos.

La línea del tiempo continuó su marcha llevándonos a principios del siglo XXI a la Era del Conocimiento caracterizada por la Información y Comunicación Intensivas conocidas también como la Era Digital.

Aproximadamente ocho años después del inicio de siglo XXI y la raza humana cargando con la tragedia de las Torres Gemelas y un entorno digital que no sabíamos adonde nos podría llevar, llega con el nuevo siglo una serie de eventualidades:


1. la crisis económica iniciada en 2008, de alcance global, que continúa hasta nuestros días.

2. El ascenso económico de China.

3. La inestabilidad en el mundo árabe.

4. Protestas, conflictos e incluso intervenciones militares por el control mundial de los recursos energéticos en los países de Oriente Medio, destacando la guerra de Libia de 2011 y la guerra civil siria.

5. La aparición de nuevos megalómanos y mitómanos controlando el destino de naciones.

6. Y a inicios de los años 2020 la irrupción de una pandemia de coronavirus que se propagó por todo el mundo provocó un fuerte impacto socioeconómico.


Pareciera que la paradoja de la Raza Humana es Construcción -Destrucción – Construcción, es como si estuviéramos invitados desde que aparecimos en la faz de la Tierra a la Supervivencia y ahora sabemos, que sobreviven aquellos que mejor se adaptan no aquellos que son más fuertes ni más inteligentes. De hecho, así lo demuestra la Naturaleza y el mismo Universo en sus procesos Evolutivos – Involutivos.


¿Y cómo podemos sobrevivir y adaptarnos ante este nuevo reto llamado Covid-19?

Este reto conlleva implicaciones Políticas, Económicas, Socioculturales, Tecnológicas, Ecológicas y Legales, es como si todo el tablero de control del Planeta Tierra se prendiera con la palabra AMENAZAS y pocas OPORTUNIDADES.


¿HAY OPORTUNIDADES?

El Homo sapiens-sapiens desde que apareció hace hacer alrededor de 100,000 años ha demostrado una serie de habilidades que le han permitido el reto que le planteó la Naturaleza ¡Sobrevivir!

Por lo anterior, los Viejos sapiens-sapiens tienen como tarea muy importante, enseñar a los Jóvenes sapiens-sapiens algo, que se aprendió muy bien desde aquél lejano 22 de noviembre de 1963 y 20 de julio de 1960, que marcaron un parteaguas socio-político (asesinato de Kennedy) y económico-tecnológico (la llegada del hombre a la luna) y que sin duda fueron la punta de lanza a todos los acontecimientos que he descrito y que culminan (por lo menos al día de hoy) con el Covid – 19


¿CUÁLES SON LAS ENSEÑANZAS DE LOS VIEJOS A LOS JÓVENES SAPIENS – SAPIENS?


ADAPTACIÓN

Las pautas para la pandemia y el distanciamiento físico están obligando a las empresas a cambiar las rutinas y prácticas en el lugar de trabajo, así como las interacciones con los clientes. Muchas empresas tendrán que cerrar temporalmente las líneas de producción, hacer frente a las interrupciones de la cadena de suministro y responder a la escasez de ingresos.

La inmediatez de la nueva situación exige mantener la cabeza fría y aprovechar al máximo las circunstancias desafiantes.

Para poder adaptarnos habrá que ir un paso adelante a la supervivencia para poder identificar oportunidades y no hundirnos en las amenazas.

Desde 1963 vimos que el entorno ha sido cambiante y se ha hecho cada vez más complejo e incierto y, cada vez lo será más, sin embargo, como raza humana nos hemos sabido adaptar.

En este momento la adaptación organizacional implica un cambio de enfoque, para pasar del enfoque de “Mando y Control” a uno de “Colaboración y Compromiso”.

La época de microgestionar (“micromanagement”) debió morir hace muchos años, pero debido al Covid-19 y el trabajo remoto que muchos de nosotros tenemos que hacer ahora, las empresas que sigan con este proceso se verán rebasadas por las circunstancias.

Me ha tocado escuchar en los pasillos de las empresas que asesoro, así como en las universidades en donde enseño frases como "Ahora que he experimentado esta libertad, no quiero volver", pareciera ser que la nueva normalidad es tener libertad, confianza y autonomía.


TRANSFORMACIÓN

Para las empresas que no lo han hecho antes, ahora es el momento de adoptar prácticas de gestión ágiles, actualizar la infraestructura digital y poner en marcha medidas sólidas de gestión de riesgos para que la próxima crisis o interrupción no los sorprenda desprevenidos.


En los últimos 100 años, el mundo se ha vuelto cada vez más complejo. Ahora, más que nunca, las organizaciones deben comprender esta complejidad y responder a ella de manera rápida y adecuada.

Donde antes solo había unos pocos centros económicos en el llamado "Oeste" compitiendo por mano de obra, consumidores y los mayores talentos, ahora se agregan casi a diario nuevos centros del tamaño de los antiguos actores globales occidentales en China y en otros lugares.

Como consultor me ha tocado ver que en esta época que hay cuatro tipos de empresas, aquellas reacias a abandonar los viejos métodos de desarrollo de productos, otras que están tratando de romper las jerarquías y viejos organigramas, hay algunas que se han dado cuenta de que la digitalización ofrece más oportunidades que riesgos si realmente se involucra. Desafortunadamente, la gran mayoría de los demás no han probado ninguno de los caminos mencionados, siguen con la inercia y así seguirán hasta su muerte. El punto es el factor humano que vive en un vacío existencial laboral desmotivados.


Una encuesta reciente de Gallup mostró que, en los Estados Unidos:

  • Solo el 34% de los empleados están motivados y comprometidos.

  • El 53% no está comprometido.

  • El 13% incluso está activamente desconectado.

Todo esto a pesar de las enormes bonificaciones, incentivos y otras evaluaciones de los empleados, que parecen no tener efectos positivos demostrables.

Los colaboradores están cansados de la presión, de las reuniones interminables y a menudo improductivas, las avalanchas de mails y presentaciones en PowerPoint, la mayoría de los ejecutivos se preguntan: ¿Qué es esto? ¿Era este mi sueño?

La respuesta a esta situación es algo que se ha olvidado ¡La Gente es Primero!

Ya lo decía Kent Blanchard hace más de 20 años a través de su libro “The One Minute Manager”: “La gente que se siente bien consigo misma, produce grandes resultados”.


Lamentablemente, el miedo no hace que las personas sean más productivas. Todo lo contrario: el miedo nos vuelve rígidos y reacios al riesgo. De hecho, no hay nada peor en el entorno laboral que el miedo.

Situadas en situaciones de miedo, las personas adoptan respuestas racionales: hacen lo que se les dice y, si son empleados, la mayoría seguirá estrictamente la descripción de su trabajo, actitudes y comportamiento. Esto puede llevar a una pérdida increíble de agilidad, potencial de innovación y eficiencia para una empresa.


Los empleados quieren ser reconocidos. No (solo) con dinero, ya que sabemos a estas alturas que la compensación económica no crea una motivación duradera o intrínseca. Los empleados deben ser vistos no solo como profesionales sino también como seres humanos: como padre, madre, aficionado al senderismo, entusiasta de los viajes, etc.


Es momento de adaptar estructuras y procesos para mejorar el conocimiento de la gente: empleados, clientes y también todos sus demás grupos de interés, como proveedores, asociaciones o grupos sociales. ¡Aborde sus necesidades cambiantes! Si vive diariamente centrado en el ser humano, si pone a las personas en primer lugar, automáticamente hará que esto forme parte de la cultura corporativa de su empresa.


REINVENCIÓN

Por supuesto, muchas cosas han cambiado, pero los fundamentos no.

Lo que ha cambiado es que las empresas se vuelven más intensivas en conocimientos, y por ello hay una necesidad creciente de involucrar al personal, de convertir los recursos del personal en un aprendizaje más rápido y también en más innovación. Esa tendencia se ha fortalecido.

Las organizaciones deben de estar conscientes hoy en día, que las mejores personas simplemente no aceptarán la administración convencional, que básicamente te dice qué hacer y te brinda todo tipo de incentivos cuantitativos y, por lo tanto, mata la creatividad, el aprendizaje y la humanidad.


En esta nueva Era del Conocimiento, no es una buena estrategia decirle a una persona muy inteligente, creativa y motivada que trabaje en un problema específico a menos que la persona comprenda el contexto. ¿Por qué es importante? La administración convencional generalmente divide y gobierna. Este es nuestro departamento, este es nuestro proyecto, este es nuestro presupuesto, estos son nuestros plazos, etc.


La mejor gente simplemente no acepta eso. Quieren ser co creadores de valor. Quieren trabajar en un contexto más amplio. La palabra contexto es fundamental. El por qué es esencial para involucrar a las personas. ¿Por qué es importante? ¿Cómo encaja en el panorama general?


Supongamos que fabrica bombas de agua. La gente necesita bombas de agua porque necesita agua limpia. Ese es el porqué de lo que estás haciendo. A nadie le importan las bombas de agua, pero les importa el agua limpia.

La Reinvención implica construir una cultura organizacional que sea sostenible, en donde la gente quiera quedarse, en donde se pueda crecer con los años, y no solo recortar el presupuesto y generar crecimiento a corto plazo.


Si realmente quieres aprovechar las oportunidades del Covid-19 reflexiona sobre estos conceptos fundamentales sobre ADAPTACIÓN >>> TRANSORMACIÓN >>>REINVENCIÓN








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